Un cohete nacional; el trotamundos

Omar Flores Aldana

CIUDAD DE MÉXICO.

Un avión tarda seis horas en hacer el viaje entre México y Venezuela. El mexicano Luz Lorenzo Rodríguez se fue por la ruta más larga. Una que inició en Monterrey, Nuevo León, hizo escala en la Ciudad de México, pasó por Italia, España, Suiza y Estados Unidos, hasta que terminó en el país que en la moneda lleva el nombre de su libertador: Bolívar.

Hasta ahorita, soy el único mexicano jugando en Venezuela y por lo menos en Estudiantes de Mérida, mi equipo, soy el primer mexicano que juega con el club en sus 45 años de historia. Tengo el récord de ser el primer delantero que anota cinco goles seguidos en cinco victorias consecutivas de mi equipo. Es poco, pero por algo se empieza”, cuenta Luz Rodríguez, apodado el Cohete, al otro lado de la línea, a más de tres mil 500 kilómetros de su ciudad natal: Monterrey

Me pusieron el Cohete por rápido, en mi segundo partido en Venezuela me pusieron ese sobrenombre. En el primer partido, en el que debuté, anoté mi primer gol y vieron que era muy rápido. La velocidad es mi principal cualidad, siempre trabajo en eso. Cuando tengo la posibilidad de marcar gol, no dudo en hacer que ese balón toque la red”, se describe el futbolista  mexicano de 25 años.

Su ruta la marcó el rodar de un balón, que lo llevó a hacer pruebas en el Viejo Continente y terminar regresando a América, porque el papeleo no lo dejaba quedarse por más tiempo al otro lado del charco. No regresó a México, se fue a Miami, Estados Unidos. En su paso en la unión americana compartió pases con Adriano, el Emperador brasileño que se durmió tras triunfar en Italia, y enfrentó el talento de Ronaldinho, uno de sus ídolos.

Jugué en el Atlante Sub 20, en los Potros UAEM y de ahí me fui a hacer pruebas en Italia, me contrataron en España y por falta de papeles no me pude quedar. De ahí me llamaron de Suiza y también por papeles no seguí allá. Entonces, me hicieron una oferta del Miami United y la acepté, ahí me tocó jugar con Adriano, el Emperador. Tuve algunos partidos allá, me tocó enfrentar a Ronaldinho. Jugué allá 10 partidos, anoté seis goles y di siete asistencias. quedamos campeones. De ahí me pusieron en contacto con el Estudiantes de Mérida, en Venezuela, y me trajeron para acá”, recuerda el veloz delantero.

Veinticinco minutos de un partido de exhibición en los Estados Unidos lo llevaron a Venezuela. En un país que vibra con la pelota caliente, el futbol ocupa un segundo lugar. Las entradas a los estadios se pueden conseguir desde mil bolívares, que equivalen a 10 o 12 pesos mexicanos, y la gente se ha ausentado de los deportes, debido a los problemas que atraviesa el país sudamericano.

Es cierto que en Venezuela domina el béisbol, pero en la ciudad en la que vivo, que es Mérida, todo mundo prefiere el futbol. A veces la barra nos acompaña a los estadios de visita, y casi siempre hay buenas entradas. Ahorita por la situación política ha bajado un poco, pero el futbol sigue y los goles, las alegrías continúan en Venezuela. No para.

En Venezuela un boleto vale mil bolívares, que son alrededor de 10 o 12 pesos mexicanos, pueden costar hasta tres mil, dependiendo de la zona que sea. La gente no viene tanto por la situación actual y porque el equipo no tuvo un buen torneo. Si no hay buenos resultados,  pues los aficionados prefieren quedarse en su casa y ver los partidos por televisión”, relata el atacante que aún no debuta en la Primera División de México.

Por los plantones en Venezuela, el entrenamiento del equipo a veces se cancela y en algunas partes del país sudamericano hay escasez.

Nos ha tocado que se suspende el entrenamiento porque a veces cierran las calles, no hay paso. No es de siempre, es de vez en cuando. A veces sólo nos entrenamos en la mañana para poder ir y regresar bien a casa. No pasa a mayores”, dice Luz Rodríguez, que hace una semana regresó a la actividad tras estar fuera por lesión.

Vivir en Venezuela a nadie le da miedo, es un país con mucha gente amable y el amor por el futbol me mueve más que cualquier cosa. Antes de venir acá, sabía cuál era la situación y estoy feliz de jugar en el Estudiantes de Mérida”, platica Lorenzo Rodríguez, que lleva por primer nombre Luz, en homenaje a su bisabuelo.

Estoy más metido en lo que es el futbol, no me gusta hablar de política porque la situación es difícil. Me pone mal ver a la gente que a veces le batalla para conseguir cosas, para conseguir medicinas. Ayudo a la gente en lo que pueda, porque también haría lo mismo en mi país. No puedo cerrar los ojos, si veo lo que pasa a un ladito de mí”.

Luz Rodríguez lleva ocho goles en una temporada con Estudiantes de Mérida y sabe que Venezuela no es su destino final, pues él va a donde lo lleve el futbol.

 

Fuente: Excélsior – Adrenalina

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