Ya hizo las paces con el CMB; Púas, galardonado

Gerardo Sosa Pichardo

CIUDAD DE MÉXICO.

Nunca será demasiado tarde y menos cuando de Rubén Olivares se trata. Después de que el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y el propio exboxeador decidieran dejar de lado las diferencias y problemáticas entre ambos, el organismo se dispuso a estrechar los lazos de amistad con el Púas con un merecido homenaje en el que recibió la medalla CMB que lo exalta como embajador de la entidad.

Regresó el hijo perdido (risas), gracias a todos por los aplausos, por todo el cariño, estoy muy agradecido con el Consejo, por aceptarme otra vez y por hacerme este gesto tan bonito, además, ya era hora. Sí ya, ya están limadas (las diferencias con el CMB), no hay problema de nada, ahora, a trabajar”, puntualizó.

A la distancia y a sus 70 años de edad, el Púas se mostró satisfecho por haber forjado su nombre con letras de oro, sin embargo, pese a la gran cantidad de éxitos obtenidos a través de sus 23 años de carrera, faltó un logro en especial que le hubiera encantado realizar.

El tiempo ha pasado y sigo con vida, gracias a Dios, sigo trabajando, vendo historia, arte y cultura. Me siento satisfecho por todo lo que he hecho de mi vida, pero lo único que me faltó es poder convertirme en campeón olímpico, tenía la edad para hacerlo, pero el destino me llevó por otro lado, pero me hubiera encantando poder representar así, de esa manera, a mi país”, agregó.

“les faltan…”

 

Aún con la resaca del fracaso que representó la pelea entre los mexicanos Saúl Canelo Álvarez y Julio César Chávez, el Púas se dio tiempo para lanzar una crítica no sólo al propio combate, sino al pugilismo de la actualidad que atraviesa por un escollo de credibilidad y de figuras que lo puedan rescatar.

Faltan huevos y técnica; el boxeo de hoy debió de haber mejorado, pero no, acaba de pasar una pelea muy escandalosa y no fue lo que esperábamos, no esa clase de pelea. Hay boxeadores que pelean, pero no mueven las piernas, se quedan parados, parados y parados porque no se les enseña. Para empezar los entrenadores deben de enseñar a los boxeadores cómo vestirse, no que suben (al ring) y cuando los veo digo qué es eso, además, de boxeadores falta trabajo en los entrenadores”, apuntó.

Olivares aseguró, muy a su estilo, que su necesidad y gusto por el dinero lo han obligado a vender pertenencias valiosas en el mercado de la Lagunilla, además, de tener en mente algunos planes como la realización de una serie televisiva sobre su vida y hasta vender la exclusiva de su muerte.

Ya viene una serie, está el libro, busco quién compre la exclusiva de mi muerte, todo es negocio”, finalizó.

Fuente: Excélsior – Adrenalina

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